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¿Por qué se es bisexual?
Mientras los psicólogos no tienen claro si es posible sentirse atraído por ambos sexos por igual, España celebraba su primer Día de la Bisexualidad
Doctor, me gustan los hombres y las mujeres, ¿es grave? Es una pregunta que muchas personas le hacen a su sexólogo o terapeuta, alarmadas por sentirse atraídas por ambos sexos. En un mundo dividido entre homos y heteros, el bisexual es una rara avis mirada con recelo por los demás, acusado de indecisión y con una no siempre merecida fama de vicios@.
Es una buena noticia, pues, que se celebre al fin en España el Día del Orgullo Bisexual, una efeméride que lleva desde 1999 festejándose en los cinco continentes coincidiendo con el aniversario de la muerte de Sigmund Freud, el primer teórico que habló de bisexualidad, una tendencia sexual que comenzó a estudiarse tarde (mediados del siglo XIX) y de la que más de medio siglo después aún no existe unanimidad si se trata de un estado transitorio o una opción sexual más.
Lo cierto es que Freud y sus contemporáneos tenían muy claro la existencia de bisexuales y, yendo aún más allá, Alfred Kinsey estableció en sus famosos estudios con encuesta realizados en los años 40-50 que sólo un 10% de la población podía clasificarse dentro de las casillas homosexual o heterosexual (quedando así un 90% de bisexuales). “No hay dos poblaciones diferenciadas de homosexuales y heterosexuales”, dijo Kinsey. “Sería como dividir el mundo entre ovejas y cabras”.
Entre el Yin y el Yang
Pese a las pioneras conclusiones de Freud y Kinsey, la existencia de la bisexualidad ha sido cuestionada una y otra vez en los últimos tiempos. La aparición del SIDA y otras enfermedades de transmisión sexual ha creado un clima de rechazo ante los bisexuales, y una ola de bifobia (rechazo hacia los bisexuales y hacia la bisexualidad) que exige a los amantes de ambos sexos que se decidan por una única opción: o carne o pescado. Pero el bisexual es omnívoro y no quiere ni puede escoger.
En el año 2005, un estudio realizado por un equipo de psicólogos de Chicago y Toronto, echó más leña al fuego bifóbico cuestionando seriamente la bisexualidad en general y la masculina en particular. Fue un estudio fiable, por hacerse midiendo el grado de excitación de personas supuestamente “bi” frente a imágenes eróticas de ambos sexos.
El resultado fue que la mayoría de los varones “bisexuales” se excitaban con uno de los dos sexos, con especial preferencia por el masculino. En el caso de las mujeres, la cosa estaba más indefinida, y podían (mas)turbarse con imágenes de ambos sexos, aunque siempre mostraban inclinación por alguno. El estudio, publicado en la revista Psychological Science, provocó una gran polémica y muchos psicólogos se echaron las manos a la cabeza tachando los resultados de poco fiables: resultaba muy arriesgado sentar cátedra sobre un tema tan espinoso, resbaladizo y enigmático como la identidad (bi)sexual.
“Me enamoro de personas, no de sexos”
En enero de 2008, otro estudio (realizado en la Universidad de Utah) desmentía el anterior, afirmando que la bisexualidad, al menos entre las mujeres, no era un período efímero o confuso, sino una orientación sexual más, tan estable como la homo o la hetero. El estudio hizo un seguimiento sexual de una década a 79 mujeres bisexuales entre 18 y 25 años. El resultado, publicado en la revista de la Asociación Estadounidense de Psicología, no dejó lugar a dudas: las mayoría de las mujeres (más del 70%) mantuvieron relaciones estables de más de un año con personas de ambos sexos.
La directora del estudio, Lisa Diamond, declaró que “la sexualidad femenina es menos rígida que la masculina” y, por eso, incluso las lesbianas podían tener relaciones con hombres, asegurando que “me enamoro de personas, no de sexos”.
Con esta última frase, entramos en el territorio de la pansexualidad, o “atracción estética, romántica o sexual por otra persona independientemente de su género”. La diferencia está en la zona del cuerpo: mientras la bisexualidad es un asunto más lúbrico y cambiante (y también más masculino, más proclive a construir barreras macho/hembra) la pansexualidad es patrimonio del corazón, una condición más estable, femenina y espiritual.
Así las cosas, tal vez sería interesante dejar de encasillar y etiquetar al personal y vivir la sexualidad como algo más libre y espontáneo. La vida da muchas vueltas y autodefinirse es limitarse. Por eso, no estaría mal celebrar un Día del Orgullo Pansexual o la Fiesta del Sexo, sin más, una efeméride dionisíaca en la que tuvieran cabida todos los tipos de sexualidad humana. Porque el que hoy come pescado, mañana puede comer carne sin necesidad de cruzar a la acera de enfrente.
La ausencia aviva el amor
Un viaje de trabajo puede ayudar a nutrir y potenciar las relaciones de pareja. Sorprendentemente la distancia hace que se recuerden las razones por las que quieres a la otra persona, algo que en la rutina diaria es más difícil que suceda.
El estudio realizado por Crowne Plaza Hotels & Resorts a más de 700 viajeros de negocios afirma que el 76% le dice a su pareja que la quiere más frecuentemente cuando está fuera.
Estar fuera de casa por trabajo obliga moralmente a compensar a nuestra pareja por la ausencia. De ahí que las llamadas y los mensajes son más frecuentes cuando se sale de la rutina.
La distancia representa un factor importante, ya que el 60% asegura que cuanto más lejos se encuentra de sus seres queridos, más probable es que les llame.
Además, el 40% admitió haber enviado ‘te quiero’ en un mensaje de texto durante reuniones de negocios. La quinta parte de las mujeres encuestadas aseguró, además, haber escrito ‘algo picante’ durante dichas reuniones y se sienten más culpables que los hombres por tener que viajar.
Estas noticias suponen un contraste respecto a sus hábitos domésticos normales. En una típica tarde en casa, un tercio de las personas prefiere relajarse enfrente del televisor a hablar con su pareja, y más de un cuarto admitió que la cena puede ser el único momento que pasan juntos en la misma habitación en toda la tarde.
Sexo en la primera cita
Sólo un 15,5% de mujeres y un 33% de hombres españoles dan un sí rotundo a tener relaciones en el primer encuentro
Coqueteo, abrazos, caricias y algún beso. Pero nada de sexo.
El 42% de españoles es reticente a mantener relaciones íntimas en la primera cita, según se desprende de una encuesta de Parship, agencia europea para la búsqueda de pareja.
El informe, en base a casi 4.000 usuarios solteros, revela pocas diferencias entre hombres y mujeres en este terreno: el 44% de ellas rechaza el sexo en el primer encuentro; en el caso de los chicos es el 40%.
Esto puede responder a que “quienes niegan el contacto sexual en esa cita inicial tienen una visión clásica de las relaciones: buscan una historia sólida y entienden que eso no lo van a conseguir así”, señala Cristina Cuenca, coordinadora del área de investigación del Colegio de Politólogos y Sociólogos.
En el otro extremo, en el que están los que dan un sí rotundo al sexo en el primer encuentro, ya hay más distancias por género: un 33% de españoles que contrasta con el tímido 15,5% de mujeres. Una posible explicación a ello la da Iván Rotella, portavoz de la Asociación Estatal de Profesionales de la Sexología:
“La cultura y la educación siguen teniendo mucho peso; aunque cada vez se rompen más las diferencias entre hombres y mujeres en este ámbito”. Aún así, estos estereotipos “perduran en los institutos”, añade Rotella.
A más
Aunque sólo sea una minoría la que admite estar dispuesta a las relaciones íntimas al principio, los expertos auguran que este porcentaje irá a más. Como ya está ocurriendo desde hace unas generaciones. “Ya se ha desvinculado el sexo del amor”, sentencia Cuenca.
De hecho, “muchas personas ven en el sexo una muy buena forma de conocer gente. En una relación puramente sexual ya no se acarrea con una carga afectiva”, añade la experta. Esto tiene mucho que ver con que “los lazos, las parejas, son cada vez más frágiles; sustituir el amor por el sexo no lleva a los mismos sitios”, concluye.
Cuenca califica esta revolución del sexo de “movimiento imparable y global”. En Europa, y según los datos de Parship, la situación es bastante similar a la de España. Los más favorables a acostarse el primer día son los hombres daneses. Y las que prefieren tomarse más tiempo, en porcentaje, las suecas. La nacionalidad parece tener poco que ver en esto; la edad ya es más relevante.
“Los jóvenes tienen cada vez patrones más abiertos; priman vivir experiencias antes que conocer a la otra persona”, asegura Rotella. Lo cierto es que el Informe de Juventud indica que año tras año disminuye la edad de la primera relación sexual.
Más allá del origen, edad o género, “al final no es tan importante que haya sexo sino que te apetezca”, sentencia.
El amor dura tan solo cuatro años
Según la catedrática Georgina Montemayor, de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Los expertos dicen que debe distinguirse del apego y del atractivo sexual.
¿Cuándo se acaba la pasión en una pareja? ¿El amor tiene fecha de caducidad? Pues parece que sí. Estas y otras incógnitas por fin tienen respuesta. Eso es al menos lo que ha asegurado la catedrática Georgina Montemayor, de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
El amor, calificado como un “estado demencial temporal” según los expertos, debe distinguirse del apego y del atractivo sexual, ya que activa diversas sustancias químicas en el cerebro, lo que hace que no se pueda pensar en otra cosa que en el ser amado, según informa la Agencia Federal de Noticias .
En el cerebro, cuando una persona se enamora “se accionan las zonas que controlan emociones, como el tálamo, la amígdala, el hipotálamo, el hipocampo, el giro singulado y las partes del sistema límbico”, señaló la investigadora, quien reconoció que esta situación “suele durar un máximo de cuatro años o hasta que aparece otro ser que despierta esa pasión romántica”.
Montemayor ha declarado además que “solo se puede estar enamorado de una persona a la vez”. Al contrario que el deseo sexual. Por otro lado, ha advertido que el romanticismo es “tan fuerte” como el impulso de ingerir alimentos o tened ser.
Y, si existe el amor, también existe el desamor. Desenamorarse de una persona hace que el cerebro aumente los niveles de oxitocina, “incompatible” con la pasión.
Los hombres que lavan los platos tienen una mejor vida sexual
Los hombres que comparten las tareas del hogar mejoran la armonía en la pareja y podrían tener una vida sexual más satisfactoria, revela un estudio estadounidense publicado el jueves.
“En general, cuanto más tareas domésticas hacen los hombres, más felices están las mujeres”, explicó a la AFP Scott Coltrane, sociólogo de la Universidad de Riverside (California) y coautor del estudio, del cual se publicó un resumen en el sitio ‘web’ de la organización Council of Contemporary Families (CCF).
“Cuando los hombres hacen más tareas en el hogar, la percepción de las mujeres sobre la equidad y la satisfacción matrimonial aumentan, y la pareja atraviesa por menos conflictos”, señaló el informe.
“Los sociólogos en general no nos ocupamos de esto, pero los terapeutas dicen que existe una correlación directa” entre el hecho de que los hombres realicen más trabajo en la casa y la frecuencia de los encuentros sexuales, indicó Coltrane.
Joshua Coleman, psicólogo miembro del CCF, confirmó en un comentario publicado en la página ‘web’ de la organización que el hecho de compartir las tareas del hogar “está asociado con un nivel más elevado de satisfacción matrimonial” y “a veces más relaciones sexuales también”. “Las mujeres dicen sentir más atracción sexual y más afecto hacia sus maridos si participan de las tareas del hogar”, explicó Coleman.
Pero, advirtió, pasar más tiempo ocupándose de los niños puede, por el contrario, afectar a la intimidad de la pareja, dado que “muchas parejas aumentaron el tiempo pasado con sus hijos eliminando o reduciendo considerablemente los momentos románticos”, indicó Coleman. El estudio será presentado en la conferencia anual del CCF el próximo mes en Chicago.
La mujer y los gestos de seducción
Uno de los juegos de seducción que hace que la persona a seducir capte tus intenciones son los gestos, las posturas, los movimientos con las manos y el lenguaje no verbal en general.
Los gestos a los que recurrimos para seducir son capaces de despertar el interés y el lado más sexual en otra persona puesto que con ellos le demostramos que estamos intentando captar su atención.
Saludos con la mirada fija, movimientos sutiles, tocarse el pelo o lucir una sonrisa son actos fundamentales en los juegos de seducción que hacen que los hombres sean conquistados por la mujer. Muchas veces estos gestos que pretenden seducir son involuntarios a la persona que los emite pero una buena seductora debe saber controlarlos para sacarles el mayor partido posible. Debes aprender a reconocer qué gesto debes utilizar en cada momento para insinuar tu interés por el chico en concreto.
Para que consigas ser una experta seductora y una de tus mayores armas de seducción sean los gestos a continuación te damos unos cuantos ejemplos de gestos que atraerán la atención sensual de tu objetivo.
Los labios
Una parte muy sensual son los labios, debes conseguir que él desee besarlos. Cuando él te esté hablandolo humedecetelos con la lengua de una manera sensual. Cuando bebas,hazlo con traguitos muy cortos.
La sonrisa
Cuando estés preparado mandale una sonrisa amigable que transmita el mensaje de aprobación, él debe saber que no corre riesgo en el acercamiento.
Las manos
Las manos son muy sexuales y pueden ser un elemento clave a favor de tu estrategia de seducción. Coge algún objeto pequeño y juguetea con él mientras tu víctima te habla, llamarás su atención.
Masaje erótico para él
Los labios: La boca es móvil, por lo tanto, ofrece una gran variedad de juegos y movimientos que dan placer sexual. A través de la boca se ponen en funcionamiento el tacto, el gusto y el olfato. Hay diferentes tipos de besos, desde tiernos y dulces hasta apasionados y ardientes.
Hay áreas del cuerpo masculino que debes mimar para proporcionarle placer como son los hombros, la espalda, el pecho, las palmas de las manos y los pezones. Al masajear o rozar con tus labios y succionar estas zonas le darás placer y harás que se excite.
La zona genital es altamente sensible, por ello responde al mínimo toque. En la zona genital hay muchos puntos que deben ser explorados. Por ejemplo, justo detrás de la raíz del pene, entre él y el ano, es una de las zonas que más placer causa al hombre. Tócala con los dedos o con la boca. Los testículos debes tratarlos con mucha suavidad ya que son hipersensibles y debes procurar no herirlos.
El pene es sin duda la zona erógena que más respuestas da en el cuerpo masculino, es donde el hombre siente las más intensas y placenteras sensaciones. En particular es el extremo del glande el punto donde más terminaciones nerviosas se encuentran y es el que reacciona más rápidamente a cualquier caricia. El frenillo es otro de los puntos con más sensibilidad en todos los hombres. El culo del hombre también está lleno de terminaciones nerviosas y los hombres lo encuentran muy excitable, incluso alrededor del ano se encuentra un gran punto de placer.
Gestos de seducción en la mujer
Gesto de invitación: Boca abierta y dos dedos sobre los labios son signo evidente de una mujer que ha sido seducida.
Curvatura: Una mujer seducida emite movimientos en rotación que exaltan su curvatura.
Apertura: Es un signo difícil de descifrar por ser acompañado en la mayoría de ocasiones con un estiramiento corporal. Para invitar al sexo la mujer abre ligeramente las piernas mientras finge que estira su cuerpo.
Gestos de concesión: La mujer ladea la cabeza cuando ha sido seducida y habla con su seductor y se auto caricia (el brazo, la mano, la cara, etc). Abren y cierran los ojos constantemente y abren y cierran las piernas ligeramente.
Combate el estrés
Éste es un ejercicio muy apropiado para aquellas situaciones en las que has estado sometidos a mucho estrés, como por ejemplo un día laboral agotador, una entrevista importante, etc
Es apropiado para calmarse cuando llegas a casa y no dejar que la mente siga dándole vueltas una y otra vez a los
problemas.
El ejercicio se divide en dos partes.
Se debe hacer en posición horizontal y con los ojos cerrados de la siguiente forma:
Respira con intensidad tres veces. Posteriormente céntrate en tus pies, date un tiempo para experimentar y después imagina y siente como cada vez pesan mas y se relajan.
Continua subiendo centrando tu atención en los músculos, pantorrillas, genitales, glúteos y cintura.
Date un tiempo para sentirlos y a continuación imagina y siente como pesan y se relajan, pesan y se relajan.
Continua subiendo centrando tu atención a través del torso, abdomen, pecho espalda, hombros, brazos y manos.
Date un tiempo para sentirlos y a continuación imagina y siente como pesan y se relajan, pesan y se relajan.
Continua subiendo centrando tu atención a través del cuello, músculos de la cara, cuero cabelludo, y por último la mente.
Date un tiempo para sentirlos y a continuación imagina y siente como pesan y se relajan, pesan y se relajan.
Respira de nuevo intensamente tres veces y siente como formas un todo que pesa y se relaja, pesa y se relaja.
Ahora imagina un luz dorada irradiante que empieza a meterse en tu mente.
Esa luz es absolutamente revitalizante, de forma que sientes como te suelta la mente y relaja todas tus ansiedades.
Visualiza como esa luz discurre por tu cabeza, a través de tu cuello, hombros, espalda, brazos y manos, pecho, abdomen, cintura, glúteos y genitales, pantorrillas y muslo, rodillas, tibia y peroné, tobillos y finalmente pies.
Date todo el tiempo que requieras para que esa luz invada todas esas partes de tu cuerpo y las revitalice, despeje y equilibre.
En el momento que hayas llegado a los pies imagina y siente como la luz hace que estés todo dorado, sale a borbotones por las plantas de los pies, y empieza a moverlos poco a poco. Mueve todo el cuerpo lentamente hasta ir desperazándote del ejercicio y por último abre los ojos.
A continuación levántate y estírate, en concreto la espalda.
Hazlo siempre que te apetezca y en breve comenzaras a ver los resultados.
Amor en Internet
La tecnología ha cambiado nuestra forma convencional de adquirir cosas, aunque todavía para ir a comprar pan vamos a
la panadería, para ir al médico vamos al hospital, para arreglar el coche acudimos a un mecánico, la tendencia para buscar pareja es ahora conectarse a internet!
Proliferan los sitios webs de contactos donde personas desconocidas de distinto sexo se encuentran para entablar una amistad y en algunos casos incluso hasta una relación de pareja.
Las nuevas generaciones vienen con un ordenador bajo el brazo y se sienten muy cómodos liberando sus sentimientos y experiencias en un ámbito virtual donde el lenguaje abreviado y flash es un denominador común.
Al parecer el hecho de escribir a alguien que no conoces hace surgir un intenso sentimiento romántico. La distancia física en vez de apaciguar los sentimientos los aviva al punto de llegar a idealizar a la persona con la que estás chateando, porque en el ordenador tienes puerta abierta a la imaginación y fantasía que desees, y como no tendrás ningún estímulo que te devuelva a la realidad más cruda y cruel, podrás idealizar ampliamente.
Es bastante improbable y difícil establecer cuánto de alucinación y de ilusión existe entorno a relaciones de este tipo, pero sí es sabido que las personas se enamoran en internet con mayor pasión y fervor que en el ámbito convencional.
Si ya de por sí cuando una persona está enamorada se suele decir que está ¨ciegamente enamorada¨ , en las relaciones a través de internet el ordenador hace todo el trabajo para enceguecer a alguien por otro, que está oculto detrás de una pantalla.
En este sentido existe siempre un alto riesgo,- sobre todo entre adolescentes y niños, cada vez más expertos y asiduos en este tipo de foros o chats-, de que la persona del otro lado de la pantalla no sea quien realmente dice ser. Más aún, teniendo en cuenta que este tipo de relaciones tarde o temprano tienden al ¨encuentro cara a cara¨, es necesario llevar mucho cuidado y tomar todas las precauciones del caso en cuestiones de seguridad.
A esas alturas y dada la intensidad de la relación, el encuentro genera mucha ansiedad y nerviosismo, ahora bien el encuentro personal puede resultar todo un éxito o desencadenar un total fracaso. Lo que sí es cierto es que internet te permite conocer a personas y clasificarlas según tus afinidades, aspectos en común, forma de comunicar, estrechando de esta manera el primer paso fundamental en el que dos personas se encuentran, se conocen, y se sienten atraídas el uno por el otro.
Sin embargo hay personas que no se conforman con un nickname y algunas fotografías retocadas en la web para conocer a su potencial pareja, para ellas ha surgido un revolucionario sistema de citas rápidas que se denomina: ¨Speed Dating¨, el cual está basado en entrevistas express de 5 minutos de duración con varios candidatos para que al cabo de un tiempo determinado, una empresa que arbitra los encuentros ejerza de filtro diciéndote con qué personas eres compatible o tienes posibilidades de reencontrarte en otra cita.
El ser humano tiene una enorme necesidad de establecer vínculos íntimos, tal vez aún no hemos visto todo lo que está por venir en materia de relaciones sentimentales.







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